Este año se espera que el lugar más seco del mundo vuelva a transformarse en una alfombra de colores. Sin duda, un paseo imperdible para quienes visiten Chile.

¿Puede un desierto
convertirse en un jardín de flores en apenas unas horas? En Chile sí. Se
trata de un fenómeno climático llamado el Desierto Florido, que ocurre
en el lugar más seco de mundo: el Desierto de
Atacama, ubicado en el norte del país.
Esta
maravilla natural ocurre en forma ocasional en años en que las
precipitaciones exceden lo normal, principalmente entre
julio y agosto. Pero los resultados aparecen unos meses
más tardes, entre septiembre y noviembre,
cuando ocurre una floración masiva especies autóctonas
que colorean las secas arenas de intensos tonos
violetas, verdes y amarillos.
Aunque como tal, el Desierto
Florido no ha ocurrido desde el año 2008, el año pasado se produjo a
pequeña escala en la Región de Coquimbo, donde miles de turistas
aprovecharon de sacar fotos. Para este 2010, se espera que
el espectáculo natural se adelante debido a las inusuales y
frecuentes precipitaciones de mayo. De hecho, según la
Corporación Nacional Forestal (CONAF)
en julio ya se pueden apreciar los primeros
brotes en la Provincia del Huasco, al sur
de la Región de Atacama.
Este inmenso
jardín se ha transformado en un destino turístico único
en el mundo, por lo que numerosas agencias programan viajes para
contemplar este fenómeno desde distintos puntos del norte chileno,
como Vallenar, Copiapó, Caldera
y La Serena.
Un
inmenso jardín
Son más de 200 tipos de flores que
decoran el árido paisaje de Atacama, donde destacan los lirios,
suspiros, añañucas, cuernas de cabra y la garra de león. Es posible
recorrer estos senderos desde lugares como Caleta de
Hornos, Juan Soldado, Quebrada Honda o en
la playa El Temblador, ubicados en las
cercanías de La Serena, o
Totoral Bajo, Carrizal Bajo, Huasco y
Caleta Barco cerca de Vallenar.
También se pueden
observar variados tipos de aves, insectos y otros animales
como la lagartija, el tucotuco del
tamarugal (un pequeño roedor) y el sapito
de cuatro ojos. Esta biodiversidad en un lugar tan
inhóspito inquietó al naturalista francés Claudio Gay, quien en 1831
viajó a Atacama para observar y estudiar esta rareza. Pero cuando llegó
no puedo encontrar más que cactus y rocas, ya que ese en ese momento el
país pasaba por una sequía y el desierto no floreció. El científico tuvo
que esperar hasta el año 1840, cuando por fin el fenómeno se volvió a
presentar en todo majestuosidad.
Otras
atracciones
Aprovechando esta
travesía por el desierto de Atacama, es
recomendable visitar otro recurso escénico, la Reserva
Nacional Los Flamencos, ubicada en 104 km de Calama. Ahí
también es posible ver parte del desierto florido. Además, este lugar
destaca por contar con una fauna muy atractiva como el
cóndor andina, la vizcacha, el zorro culpeo y la vicuña.
En
esta zona destacan los salares de Tara y
Aguas Calientes, las lagunas
Miscanti y Miñigues y el
Valle de la Luna, sectores turísticos
imperdibles de visitar. También resulta muy cautivante admirar la flora
silvestre caminando por los senderos de esta reserva. Entre los más
populares se encuentra el sendero La Luna, Valle de la
Luna y del Salar de Tara.
¿Qué
se puede hacer en estos lugares? Las actividades que más realizan los
turistas en esta zona son la fotografía, el trekking y
observación de la vida silvestre. Las únicas
restricciones son el pasó de vehículos motorizados y bicicletas, con el
objetivo de conservar este maravilloso
fenómeno.


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